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Lucha en el corazón de Estados Unidos

Escrito por mujeresenmarcha 08-02-2017 en Resistencias comunes. Comentarios (0)

Mariela Pérez Valenzuela

Desde muy joven la estadounidense Alyson Kennedy sintió interés e inquietud, a su vez, por las secuelas que dejaban en el mundo, incluido su país, las decisiones  de la política, tanto exterior como a lo interno, de la Casa Blanca y sus halcones.


Esta mujer, que visitó Cuba el año pasado, afirmó en entrevista a Mujeres que los crímenes cometidos por los sucesivos gobiernos norteamericanos son resultado del afán imperial de controlar el planeta, aun cuando costara la vida de millones de seres humanos a los que impuso la destrucción y la guerra, en tanto continúan aun graves problemas en la dirección de las políticas internas.
El conflicto bélico contra el heroico pueblo de Vietnam; la brutalidad policial y la discriminación contra los trabajadores negros que luchaban por sus derechos; el asesinato de Malcom X, quien dedicó su corta vida a defender los derechos de los afroamericanos, llevaron a Kennedy,  una mujer de constitución física menuda y frases categóricas, a involucrarse  en cuerpo y alma a las luchas sindicales en Estados Unidos desde hace más de cuatro décadas.
“Cómo joven me cuestionaba por qué sucedían esas cosas” afirma a Mujeres esta admiradora de Cuba y con un historial extraordinario a favor de la abolición de la segregación racial en las escuelas públicas en Lousville en los años 70, por el derecho de las mujeres al aborto, a ser contratadas en las minas y contra el acoso en el trabajo, por la sindicalización, y frente a todo lo que implique exclusión, discriminación e injusticia.
A ello dedica su vida  y así lo expresa con orgullo, mientras afirma con convicción que los múltiples problemas que golpean a los trabajadores en Estados Unidos son resultado del sistema capitalista, que tiene como prioridad engrosar más aún sus extraordinarias finanzas y expandir su control sobre el Planeta y sus recursos naturales.
“Hoy, ratifica, millones de obreros norteamericanos sufren crecientes dificultades, en especial económicas, sin que tengan solución por el momento”.

Movimiento por los 15 dólares la hora
Kennedy, quien fuera candidata a la presidencia por el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en los comicios de noviembre, desfilo el primero de mayo de 2016, Día Internacional de los Trabajadores, junto al pueblo de Cuba  y una delegación de madres y familiares de víctimas de la violencia policial en Estados Unidos.
Esta era la primera vez que viajaba a la isla, y Mujeres conoció, en su voz, la situación laboral en Estados Unidos en esos momentos.
A sus 65 años de edad la activista política se encuentra  inmersa en una larga batalla de empleados de restaurantes y tiendas que luchan por un salario mínimo de 15 dólares la hora, una cantidad de dinero mínima si se compara con el alto nivel de vida existente en la mayor potencia capitalista del planeta.
“Es improbable sobrevivir si ganas menos de 15 dólares por hora de
tarea, ya que es imposible pagar alquileres, demasiado altos, sobre todo en
las principales ciudades, por lo que las personas en esa situación se ven obligadas a solicitar subsidios mediante cupones de alimentos, en tanto muchas mujeres alargan la edad para tener sus hijos porque son enormes los costos en las guarderías, aunque son numerosos y variados los ejemplos de la pésima situación financiera de millones de norteamericanos”.
“Frente a este panorama que tiene otras implicaciones de carácter económico y social, el gobierno, lejos de ayudar, puntualiza,  recorta la asistencia social”.
Trabajadora de la industria de confecciones textiles en Walmart, Chicago, participa en el movimiento obrero que también exige trabajo a tiempo completo y un sindicato.
Ella refiere que está lucha comenzó con los trabajadores de restaurantes de comida rápida y se extendió a varios sectores, lo que ha propiciado que en otros Estados los gobernadores tuvieran que ceder a las peticiones con algún aumento, pero poco significativo e insuficiente para cubrir los gastos familiares.
“Me convencí de la fuerza potencial que existe en la masa trabajadora en Estados Unidos, pues las victorias se han conseguido en las manifestaciones en las calles”, y recuerda su batalla diaria junto a maestros en huelga en Chicago, en los piquetes de sindicalistas del acero durante el cierre patronal de Honeywell Corporation en Metropolis, Illinois, en 2010 y 2014, al lado de los sindicalistas automotrices del UAW en huelga el año pasado contra Kohler Inc. en Wisconsin y por la sindicalización de la mina de carbón Co-Op en Huntington, Utah, entre el 2003 y el 2006.


El derecho de la mujer al aborto es parte de mi luchaPara esta dirigente sindical y activista social norteamericana, la defensa del derecho de la mujer a decidir un aborto y mantener abiertas las clínicas contra los intentos de sectores de la derecha para cerrarlas constituye una razón más para mantenerse afiliada a estas luchas por la igualdad y la justicia, en la que  resume su vida.
Durante la entrevista, también contó sobre su participación en una marcha en Chicago, en coincidencia con una acción paralela  en Washington contra  la reducción de esas clínicas. En cada estado de la Unión, explica, se imponen límites a la mujer para el acceso al aborto. Una muestra de ello es que se puede restringir tal práctica si se demuestra que el feto tiene síndrome de Down.
Como requisito se exige además a los médicos la tenencia de una licencia especial para hospitalizar a la paciente en caso de ser necesario.
Estas disposiciones trajeron como resultado, precisa, la disminución de clínicas y galenos que practican el procedimiento abortivo, cuyo costo es muy elevado en el país, con los consiguientes perjuicios para las mujeres, fundamentalmente de las residentes en áreas rurales, quienes deben desplazarse a otros Estados y manejar hasta 300 millas para llegar a la clínica más próxima.
En ocasiones, relata, deben permanecer allí durante un día o más pues las obligan a hablar con un Consejero  antes de tomar una decisión definitiva, lo que demora el procedimiento y encarece aún más su estancia al tener que pagar un alojamiento cuando se trata, en realidad, de una acción ambulatoria. Este panorama, refirió, debe ser revertido.

desempleo alto, salarios estancados…
La dirigente sindical confirmó que hay una crisis económica en el mundo, con graves consecuencias en Estados Unidos y su población.
Se está acumulando una situación similar a 2008 cuando sucedió, rememora, la crisis hipotecaria y la clase patronal se ensañó contra los trabajadores. Aunque el gobierno dice que hay una recuperación económica, el desempleo es alto, los salarios se mantienen estancados por décadas y el 40% de la fuerza laboral gana menos de 15 dólares la hora, sostiene Kennedy, quien en 1981 obtuvo un empleo en una mina subterránea en el estado de Virginia, en una época en que las mujeres libraban una lucha para ser contratadas en el sector de extracción del carbón.
A través de esa batalla, recuerda, forzamos al gobierno a que fijara cuotas para que las empresas del carbón emplearan mujeres y se lograron algunos derechos, como el cese de las labores ante una situación peligrosa en la mina.
Kennedy trabajó en las minas de carbón en Alabama, Colorado, Utah y Virginia del Oeste, y se integró al sindicato minero UMWA en 1981.
Junto a los mineros en Kentucky, Virginia del Oeste y St. Louis se enfrentó a los intentos de la Patriot Coal de anular los contratos sindicales.

Necesidad de una revolución social en EE.UULa única forma de enfrentar los problemas que sufre la clase obrera en Estados Unidos es mediante una Revolución social.  Los trabajadores pierden confianza en el futuro por las propias condiciones que crea el sistema capitalista, pero la campaña del PST radica en tratar de demostrar y convencer de que sí es viable hacer cambios y que los obreros tenemos ese poder.
Sobre su visita, destacó que le permitirá explicar mejor a los trabajadores el ejemplo que representa Cuba, una nación que pudo hacer una Revolución que le garantiza sus derechos al pueblo. Nosotros también podemos lograrlo en Estados Unidos, apunta Kennedy, quien repudia el bloqueo de Washington a Cuba y apoya el derecho de la Isla a que se le devuelva el territorio que ocupa la ilegal base naval de su país en Guantánamo.


Vidas robadas

Escrito por mujeresenmarcha 04-02-2017 en Resistencias comunes. Comentarios (0)

Mariela Pérez Valenzuela

En una mañana de intercambio de experiencias, dolorosas narraciones, y el conocimiento de nuevas realidades, madres y otros familiares de víctimas de la brutalidad policial en Estados Unidos, de visita en La Habana, se reunieron con funcionarias de la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas  (FMC), entre ellas su secretaria general, Teresa Amarelle Boué

En un diálogo en el que primó la solidaridad con las mujeres llegadas de distintos Estados norteamericanos, también recibieron una explicación por parte de Boué sobre los presupuestos sociales y políticos que animan la labor de las cuatro millones de afiliadas a la FMC, donde se alistan a partir de los 14 años de edad de manera voluntaria.

Durante unas dos horas, la delegación de Estados Unidos habló de los atropellos sufridos por sus hijos y hermanos, quienes han sido asesinados a mansalva por las fuerzas públicas y solo en contados casos se ha hecho justicia.

Dinero por olvido

Juanita Young, una de las visitantes, narró como en marzo del año 2000 su hijo Malcolm Ferguson fue asesinado por Louis Rivera, un policía de Nueva York.  Malcolm, un joven negro de 23 años, recibió disparos a quemarropa en la cabeza una semana después de su participación en una protesta contra la absolución de cuatro policías que mataron a un inmigrante de Guinea.

“La policía me dijo que Malcolm peleó con el uniformado, pero él no era una persona agresiva. Inventaron que había tratado quitarle el arma al guardia y cuando pedí que me enseñaran las huellas no lo hicieron”, refirió Young, quien es fundadora de El grito de madres por justicia.

Con suma tristeza y repudio contó cómo las autoridades le brindaron dinero para que olvidara lo ocurrido con su hijo, oferta que, dijo, de inmediato rechazó.

Oriunda de Nueva York, madre soltera y débil visual, denunció que aun cuando en 2007 un jurado ratificó la demanda iniciada por ella contra la alcaldía por muerte injusta y declaró a Rivera responsable del asesinato de su muchacho, ese policía que admitió su culpa aún no ha cumplido condena.

Explicó que el estadounidense es un sistema en el que fiscales y jueces protegen a los policías responsabilizados por las muertes de negros e inmigrantes y que las víctimas devienen criminales, en razón de campañas mediáticas y el negativo papel de los Magistrados.

Una vida perdida por una pelota

Han transcurrido 22 años desde que un policía de Nueva York mató a Anthony Báez en el barrio de Bronx, donde vivía, mientras jugaba futbol en la calle con tres de sus hermanos y varios amigos.

Su madre, Iris Báez, contó en el intercambio en la FMC que la pelota con que practicaban golpeó  un coche de la policía y cuando el oficial arrestó a uno de sus hermanos, Anthony protestó, y lo asesinaron con varios tiros. “Tras lo ocurrido  la prensa publicó que mi muchacho murió por asma, por sobrepeso, pero todo era mentira”.

Esa mujer,  madre de 12 hijos (seis de ellos adoptados), a quienes ha criado en su hogar en el barrio neoyorkino recordó los días de protesta pública  acontecidas cuando el oficial Francis Livoti –del que se supo era cinturón negro de karate- fue absuelto de los cargos de homicidio criminal negligente por el estado de Nueva York en 1996.

Con el rostro que denota las cicatrices de la tristeza por la pérdida, expresó que dos años después Livoti fue condenado por cargos federales por violar los derechos civiles de Báez, no por su homicidio, y estuvo preso seis años y medio.

En 1998 Báez creó la Fundación Comunitaria y de Padres contra la brutalidad Policial Anthony Báez, la cual ayuda y se solidariza con familias afectadas por la violencia de la policía en Estados Unidos.

Le dispararon ocho veces

Arnetta Grable y su hijo Aaron Grable  viajaron juntos a Cuba. Aaron es hermano de Lamar Wayne Grable, ultimado por el policía Eugene Brown en 1996, cuando regresaba a su casa de una fiesta en Detroit. Tras el aciago acontecimiento, el homicida dijo que pensó que Lamar era un sospechoso fugado.

A esta mujer también la alcaldía de Detroit trató inútilmente de sobornarla para impedir que el asesinato de su hijo llegara a los tribunales. “Me llevó once años demostrar la culpabilidad del policía”.

Para tratar de subestimar el caso, y como parte de los arreglos entre los cuerpos policiales y la justicia, un magistrado incluso insistió en que ella tenía problemas mentales y no estaba apta para cuidar de sus propios hijos, lo cual, expresó, era totalmente falso.

Esta mujer, quien junto a su familia ha sido víctima de acoso por el  departamento de policía de Detroit – hasta en una ocasión le cortaron los frenos de su automóvil para matarla-  narró que Eugene Brown está libre, aunque en 2003 otro juez lo declaró culpable en una demanda por muerte injusta que ella presentó. 

Ese individuo fue finalmente despedido del cuerpo policial debido a la presión popular, al conocerse que había asesinado a otras nueve personas.

Cinco policías lo mataron a golpes

A Justin H. Smith lo asesinaron en 1998 poco después de que no detuviera su auto cuando la policía de Tulsa, en Oklahoma, se lo ordenó al tener averiadas las luces, según alegaron los victimarios. Tras ser perseguido, el joven aparcó su vehículo cuando se encontró en un lugar con testigos.

Su madre J. Andree Penix Smith contó que Justin fue esposado y cinco policías lo mataron a golpes, sin que ninguno fuera arrestado o acusado de cargos.

Ante las dirigentes de la FMC, trece años después, Andree, quien es vicepresidenta de El grito de madres por justicia, revivió los días amargos que siguieron a la pérdida de su hijo.

Su nieto Jordan Smith, con sólo 17 años de edad, aunque se declaró inocente, fue condenado de dos cargos de robo con arma, ataque con arma peligrosa y allanamientos. Al menor le ofrecieron una sentencia negociada de 15 años si se declaraba culpable, pero jamás aceptó la propuesta, lo que conllevó a que lo sentenciaran a 90 años de cárcel.

Smith trabajó como subdirectora de periódicos afroamericanos y fue conductora del primer programa matutino radial afroamericano de Tulsa. Después de jubilarse sirvió en las juntas directivas de Unidad Africana de Harlem y del Comité para honrar a los héroes negros.


Delegación norteña conoce sobre logros de las cubanas

En otro momento del fraternal intercambio, Amarelle Boué, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba,  explicó  al grupo de estadounidenses que la defensa de la Revolución cubana y la labor dirigida a alcanzar la plena igualdad de género constituyen objetivos priorizados de esa organización.

Por eso, dijo, para cubanas y cubanos fue difícil escuchar con respeto que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamara al pueblo de la Isla a olvidar la historia, durante su visita oficial a La Habana.

Amarelle Boué sostuvo que el programa de la Revolución por la igualdad constituye una de las razones por las que es imposible dejar de lado la historia, ya que antes del triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959 las mujeres eran las más pobres y  las más discriminadas.

Para la delegación norteña fue una jornada de revelaciones. Con evidentes señales de asombro escuchó a la dirigente de la Federación cuando explicó que esa situación cambió de forma paulatina y hoy las cubanas representan el 66,6% de la fuerza técnica y profesional del país, el 60,2% de los médicos y más del 80% de las enfermeras,  además de otras conquistas alcanzadas por la población femenina en la Isla.

Sin duda, el encuentro resultó un positivo acercamiento en las historias de vida de mujeres que se desarrollan en distintos sistemas políticos, pero unidas por la convicción de la defensa de sus hijos, desde distintas miradas.

Nota:La delegación de Estados Unidos visitó Cuba en el 2016, pero por el impacto y vigencia de sus historias reproducimos Vidas robadas en el blog del Capítulo Cubano de la MMM


Las decisiones de Trump amenazan a mujeres de todo el mundo

Escrito por mujeresenmarcha 02-02-2017 en Estados Unidos. Comentarios (0)

Lucia Graves
eldiario.es

La 'Ley Mordaza Global' firmada por el presidente en su primer día de gobierno erradica la financiación para ONG que brindan servicios reproductivos en todo el mundo.

Para muchas mujeres, la "Ley mordaza global" significará la vuelta a prácticas que pueden matarlas.
Trump ya dijo una vez que habría que castigar a las mujeres por abortar. Ahora lo hace realidad.

En medio de la masa de manifestantes que acudió este sábado a la explanada del National Mall en Washington DC, una de las pancartas llamó mi atención. Una joven afroamericana con coletas sostenía una percha de alambre equipada con un cartón en el que podía leerse: "Nunca más". Resulta que, para las mujeres pobres en el extranjero, el 'nunca' se convirtió en este lunes.

Donald Trump utilizó su primer día como presidente para reinstaurar una orden ejecutiva de la era Reagan que tendrá un impacto devastador para aquellas personas que menos recursos tienen: mujeres y chicas en las zonas más pobres del planeta. Esta orden, más conocida como la 'Ley Mordaza Global', eliminará la financiación a cualquier ONG internacional que provea servicios abortivos o que incluso hable sobre el aborto con pacientes que buscan materiales didácticos o referencias.

Todos los estudios han demostrado que eliminar el acceso a los servicios abortivos no acaba con los abortos sino que simplemente fuerza a las mujeres a realizarlos de forma clandestina y a ponerse en peligro. Para un tipo al que se le ha catalogado como populista, quizás es sorprendente que el hecho de tener a casi medio millón de personas – tres veces más que el día de su toma de posesión– inundando las calles de Washington no haya alterado para nada su política.

Lo que sí han conseguido, sin embargo, es otra cosa: herir los sentimientos del presidente Según algunos de los biógrafos de Trump con los que he hablado, algunas de las cualidades que le definían en su niñez eran las propias de un matón de colegio. Y lo raro es que esto no haya cambiado. Por eso es por lo que el hecho de que haya dedicado una de sus primeras órdenes ejecutivas a menoscabar los derechos de las mujeres me parece algo que se acerca mucho a lo anterior. Porque Trump sí que ha hablado con franqueza sobre las otras órdenes ejecutivas que firmó el lunes –la congelación de contratación de funcionarios y la retirada de EEUU del acuerdo TPP. Pero no ha hablado sobre el acceso al aborto a menos que se le haya pedido.

Si bien es cierto que la implementación de esta orden ejecutiva históricamente se ha revocado siempre que la oposición llega a la Casa Blanca, los partidarios anteriores –Ronald Reagan y George W. Bush– gobernaron en escenarios de conservadurismo social. Con Trump era más difícil adivinar que fuese a suceder esto. Tal y como le dijo a Howard Stern sobre su actitud hacia el aborto en 2013: "Nunca ha sido mi gran problema". Trump parecía haber encomendado la pregunta a su compañero de candidatura Mike Pence, un firme defensor antiabortista.

Para muchos, que Trump eligiera a Pence fue una ofrenda de paz para los votantes evangelistas escandalizados por el estilo de vida de Trump. La ofrenda de paz funcionó y Trump se hizo con los evangelistas por un amplio margen. Pero las ilusiones de que Trump, como insinuó en un fugaz gesto en la noche electoral, "va a ser el presidente de todos", simplemente se han esfumado. "El presidente, no es un secreto, siempre ha dejado claro que está a favor de la vida", aseguro su portavoz Sean Spicer en su primera rueda de prensa en la Casa Blanca. "Quiere defender a todos los estadounidenses, también a los que todavía no han nacido".

Es la manera de destripar una política que, según se estima, ha salvado a 289.000 mujeres de muertes relacionadas con el embarazo o la maternidad, según la Organización Mundial de la Salud. No se trata solo del aborto. Los proveedores de estos servicios a los que se les deniega la financiación bajo la legislación mordaza podrían ser despojados también de su capacidad de llevar a cabo incluso la atención sanitaria más básica para las mujeres, tal y como ya informó el grupo global de planificación familiar Population Action International (PAI), dando como resultado un colapso de todas las redes sanitarias.

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se realizan un total de 21 millones de abortos peligrosos en todo el mundo, que ocasionan cerca del 13% de todas las muertes maternas. Y la organización Marie Stopes International, el mayor grupo de planificación familiar a nivel mundial, estima que la pérdida solo de sus servicios podría significar 6,5 millones de embarazos no deseados, 2,1 millones de abortos de riesgo y 21.700 muertes maternas durante el primer mandato de Trump.

PAI lo describe con todavía más crudeza: "La única meta que la política conseguirá es castigar a las mujeres que ya se enfrentan a circunstancias difíciles bloqueando su acceso a los cuidados esenciales". Si el deseo de Trump de "castigar" a las mujeres suena familiar es porque, bueno, debe sonar así. En marzo del año pasado, dijo que aquellas que solicitan abortos deben sufrir " algún tipo de castigo" por hacerlo.

Y aunque es cierto que rebajó su tono intransigente tras su gran resultado en las elecciones, sus acciones resuenan más alto que sus palabras.

(Traducido por Cristina Armunia Berges )