Presidenta Dilma Rousseff es suspendida por golpe de Estado

Escrito por mujeresenmarcha 18-05-2016 en . Comentarios (0)

Mariela Pérez Valenzuela



Dilma Rousseff, la primera mujer en ocupar la Presidencia en Brasil, fue separada este miércoles de su cargo luego de cinco años de mandato consecutivo gracias a un complot orquestado por la derecha y conciliado por su vice y sucesor, Michel Temer.

Luego de un proceso iniciado el pasado año, y de la votación mayoritaria de los opositores en la Cámara de Diputados el pasado 17 de abril, el plenario del Senado brasileño de 81 miembros se pronunció a favor de enjuiciar a la Mandataria, del Partido de los Trabajadores (PT) por delitos que, según el abogado de la Unión y su defensor, José Eduardo Cardozo, no fueron cometidos.

A favor del cese de la Mandataria por 180 días (que constituye el período de su juicio), votaron 55  senadores, en tanto 22 se pronunciaron en contra.

Más que un juicio jurídico por supuestos delitos fue un juicio político, indicó Cardozo, quien el martes puso un nuevo recurso para que fuera desestimada la causa por falta de pruebas, lo cual fue negado por el Supremo Tribunal de Justicia.

El golpe de Estado contra Rousseff, orquestado en oficinas de Estados Unidos con sus aliados de derecha en Brasil, forma parte de la reconversión de los gobiernos progresistas en América Latina en neoliberales, y en el caso específico del gigante suramericano fueron los grandes consorcios los promotores internos de este cambio brusco y poco ético.

Rousseff fue acusada de utilizar fondos estatales para mantener vigentes los programas sociales –calificados de despilfarro- a favor de los pobres, cuando podría haber esperado porque el movimiento lo hiciera el Tesoro.

Sin embargo, el llamado pedaleo financiero es válido y no constituye delito, pues no hay desvío de dinero, ni existían otras acusaciones en su contra.

No se puede juzgar a la Mandataria por delito cometido, pues no hay delito, afirmó Cardozo en una de sus muchas intervenciones ante la Cámara de Diputados y la Comisión Especial del Senado que días atrás determinó por 15 de 20 votos que era factible la impugnación presidencial.

El lugar de Rousseff, de 68 años, será ocupado por su enemigo político y vicepresidente del país Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, el más grande de este país de más de 200 millones de habitantes y el de mayor desigualdad en la distribución de la riqueza.

Temer, a quien la Mandataria califica de traidor, le escribió una carta pública en la que la acusó de utilizarlo como una figura decorativa, apenas seis días después de que comenzara este oscuro proceso desplegado por el exjefe de la Cámara de Diputados y hombre del PMDB Eduardo Cunha, separado del cargo por corrupto, pero que ya había cumplido su misión de darle entrada a las denuncias opositoras contra la jefa de gobierno.

El vicepresidente hizo que el PMDB rompiera su alianza con el gobierno, formada en 2009 y que lo elevó al cargo de más alto nivel de su carrera política, lo cual liberó a su mayoría, tanto en la Cámara Alta como en la Baja a que se pronunciara contra la Mandataria, una vez rotos los vínculos oficiales.

Ahora Temer, que estuvo involucrado en el 2009 con  el robo millonario de la Petrobras, que fue desestimada, podría sufrir la misma suerte que la mujer a la que traicionó, pues hay una causa en su contra que  destapó el magistrado Marco Aurelio Mello, de la Corte Suprema de Brasil.

Mello ordenó hace pocos días que la Cámara de Diputados –donde el PMDB tiene mayoría- comience la tramitación contra el hasta ahora vicepresidente, ya que, según la causa, está involucrado en un delito de responsabilidad al maquillar cuentas de la Unión para que no se conociera el déficit fiscal.

Analistas estiman que el cargo no prosperará debido a que el PMDB tiene mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, cuyo jefe, Renán Calheiros, es de esa agrupación nacido bajo la dictadura militar como un opositor permitido en 1980.

Sin embargo, hay que observar con cuidado como se pronunciará la población brasileña ante la separación de una Mandataria elegida por 54 millones de sus coterráneos y que dos veces derrotó en las urnas al derechista Partido de la Social Democracia Brasileña y su derechista candidato Áecio Neves.

Una reciente encuesta de la firma Data Folha señala que a pesar de su alta membresía, si se presentara a elecciones, solo el dos por ciento de los votantes apoyaría a Temer, que ha quedado muy mal parado en el escenario político por su poco ética actitud en este proceso político.

Las mayores ciudades brasileñas, de gran importancia política –Río de Janeiro, Sao Paulo y Brasilia- son escenario este miércoles y desde hace varios días, de grandes concentraciones populares que rechazan el golpe de Estado contra su presidenta electa democráticamente.

En Río, la noche del martes se convirtió en una gigantesca acampada de miles de personas de diferentes sectores sociales, que esperaron este día tan importante en la historia contemporánea de Brasil.

Los próximos días serán cruciales en este país, donde bajo los gobiernos petistas, 28 millones de personas dejaron de ser pobres; se entregaron millares de viviendas, se hicieron efectivos los programas Mas médicos, Mi casa, mi vida, Bolsa-Familia y otros dedicados a mejorar la calidad de vida de la población más vulnerable.