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Lucha en el corazón de Estados Unidos

Mariela Pérez Valenzuela

Desde muy joven la estadounidense Alyson Kennedy sintió interés e inquietud, a su vez, por las secuelas que dejaban en el mundo, incluido su país, las decisiones  de la política, tanto exterior como a lo interno, de la Casa Blanca y sus halcones.


Esta mujer, que visitó Cuba el año pasado, afirmó en entrevista a Mujeres que los crímenes cometidos por los sucesivos gobiernos norteamericanos son resultado del afán imperial de controlar el planeta, aun cuando costara la vida de millones de seres humanos a los que impuso la destrucción y la guerra, en tanto continúan aun graves problemas en la dirección de las políticas internas.
El conflicto bélico contra el heroico pueblo de Vietnam; la brutalidad policial y la discriminación contra los trabajadores negros que luchaban por sus derechos; el asesinato de Malcom X, quien dedicó su corta vida a defender los derechos de los afroamericanos, llevaron a Kennedy,  una mujer de constitución física menuda y frases categóricas, a involucrarse  en cuerpo y alma a las luchas sindicales en Estados Unidos desde hace más de cuatro décadas.
“Cómo joven me cuestionaba por qué sucedían esas cosas” afirma a Mujeres esta admiradora de Cuba y con un historial extraordinario a favor de la abolición de la segregación racial en las escuelas públicas en Lousville en los años 70, por el derecho de las mujeres al aborto, a ser contratadas en las minas y contra el acoso en el trabajo, por la sindicalización, y frente a todo lo que implique exclusión, discriminación e injusticia.
A ello dedica su vida  y así lo expresa con orgullo, mientras afirma con convicción que los múltiples problemas que golpean a los trabajadores en Estados Unidos son resultado del sistema capitalista, que tiene como prioridad engrosar más aún sus extraordinarias finanzas y expandir su control sobre el Planeta y sus recursos naturales.
“Hoy, ratifica, millones de obreros norteamericanos sufren crecientes dificultades, en especial económicas, sin que tengan solución por el momento”.

Movimiento por los 15 dólares la hora
Kennedy, quien fuera candidata a la presidencia por el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en los comicios de noviembre, desfilo el primero de mayo de 2016, Día Internacional de los Trabajadores, junto al pueblo de Cuba  y una delegación de madres y familiares de víctimas de la violencia policial en Estados Unidos.
Esta era la primera vez que viajaba a la isla, y Mujeres conoció, en su voz, la situación laboral en Estados Unidos en esos momentos.
A sus 65 años de edad la activista política se encuentra  inmersa en una larga batalla de empleados de restaurantes y tiendas que luchan por un salario mínimo de 15 dólares la hora, una cantidad de dinero mínima si se compara con el alto nivel de vida existente en la mayor potencia capitalista del planeta.
“Es improbable sobrevivir si ganas menos de 15 dólares por hora de
tarea, ya que es imposible pagar alquileres, demasiado altos, sobre todo en
las principales ciudades, por lo que las personas en esa situación se ven obligadas a solicitar subsidios mediante cupones de alimentos, en tanto muchas mujeres alargan la edad para tener sus hijos porque son enormes los costos en las guarderías, aunque son numerosos y variados los ejemplos de la pésima situación financiera de millones de norteamericanos”.
“Frente a este panorama que tiene otras implicaciones de carácter económico y social, el gobierno, lejos de ayudar, puntualiza,  recorta la asistencia social”.
Trabajadora de la industria de confecciones textiles en Walmart, Chicago, participa en el movimiento obrero que también exige trabajo a tiempo completo y un sindicato.
Ella refiere que está lucha comenzó con los trabajadores de restaurantes de comida rápida y se extendió a varios sectores, lo que ha propiciado que en otros Estados los gobernadores tuvieran que ceder a las peticiones con algún aumento, pero poco significativo e insuficiente para cubrir los gastos familiares.
“Me convencí de la fuerza potencial que existe en la masa trabajadora en Estados Unidos, pues las victorias se han conseguido en las manifestaciones en las calles”, y recuerda su batalla diaria junto a maestros en huelga en Chicago, en los piquetes de sindicalistas del acero durante el cierre patronal de Honeywell Corporation en Metropolis, Illinois, en 2010 y 2014, al lado de los sindicalistas automotrices del UAW en huelga el año pasado contra Kohler Inc. en Wisconsin y por la sindicalización de la mina de carbón Co-Op en Huntington, Utah, entre el 2003 y el 2006.


El derecho de la mujer al aborto es parte de mi luchaPara esta dirigente sindical y activista social norteamericana, la defensa del derecho de la mujer a decidir un aborto y mantener abiertas las clínicas contra los intentos de sectores de la derecha para cerrarlas constituye una razón más para mantenerse afiliada a estas luchas por la igualdad y la justicia, en la que  resume su vida.
Durante la entrevista, también contó sobre su participación en una marcha en Chicago, en coincidencia con una acción paralela  en Washington contra  la reducción de esas clínicas. En cada estado de la Unión, explica, se imponen límites a la mujer para el acceso al aborto. Una muestra de ello es que se puede restringir tal práctica si se demuestra que el feto tiene síndrome de Down.
Como requisito se exige además a los médicos la tenencia de una licencia especial para hospitalizar a la paciente en caso de ser necesario.
Estas disposiciones trajeron como resultado, precisa, la disminución de clínicas y galenos que practican el procedimiento abortivo, cuyo costo es muy elevado en el país, con los consiguientes perjuicios para las mujeres, fundamentalmente de las residentes en áreas rurales, quienes deben desplazarse a otros Estados y manejar hasta 300 millas para llegar a la clínica más próxima.
En ocasiones, relata, deben permanecer allí durante un día o más pues las obligan a hablar con un Consejero  antes de tomar una decisión definitiva, lo que demora el procedimiento y encarece aún más su estancia al tener que pagar un alojamiento cuando se trata, en realidad, de una acción ambulatoria. Este panorama, refirió, debe ser revertido.

desempleo alto, salarios estancados…
La dirigente sindical confirmó que hay una crisis económica en el mundo, con graves consecuencias en Estados Unidos y su población.
Se está acumulando una situación similar a 2008 cuando sucedió, rememora, la crisis hipotecaria y la clase patronal se ensañó contra los trabajadores. Aunque el gobierno dice que hay una recuperación económica, el desempleo es alto, los salarios se mantienen estancados por décadas y el 40% de la fuerza laboral gana menos de 15 dólares la hora, sostiene Kennedy, quien en 1981 obtuvo un empleo en una mina subterránea en el estado de Virginia, en una época en que las mujeres libraban una lucha para ser contratadas en el sector de extracción del carbón.
A través de esa batalla, recuerda, forzamos al gobierno a que fijara cuotas para que las empresas del carbón emplearan mujeres y se lograron algunos derechos, como el cese de las labores ante una situación peligrosa en la mina.
Kennedy trabajó en las minas de carbón en Alabama, Colorado, Utah y Virginia del Oeste, y se integró al sindicato minero UMWA en 1981.
Junto a los mineros en Kentucky, Virginia del Oeste y St. Louis se enfrentó a los intentos de la Patriot Coal de anular los contratos sindicales.

Necesidad de una revolución social en EE.UULa única forma de enfrentar los problemas que sufre la clase obrera en Estados Unidos es mediante una Revolución social.  Los trabajadores pierden confianza en el futuro por las propias condiciones que crea el sistema capitalista, pero la campaña del PST radica en tratar de demostrar y convencer de que sí es viable hacer cambios y que los obreros tenemos ese poder.
Sobre su visita, destacó que le permitirá explicar mejor a los trabajadores el ejemplo que representa Cuba, una nación que pudo hacer una Revolución que le garantiza sus derechos al pueblo. Nosotros también podemos lograrlo en Estados Unidos, apunta Kennedy, quien repudia el bloqueo de Washington a Cuba y apoya el derecho de la Isla a que se le devuelva el territorio que ocupa la ilegal base naval de su país en Guantánamo.


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